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Tarjetas de crédito VS créditos rápidos

Todas las diferencias entre la tarjeta de crédito y el crédito rápido

Cuando se necesita dinero, es necesario pararse a pensar, primero, si realmente se necesita ese dinero y para qué, y después cuál es la mejor manera de obtenerlo.

En la vida siempre hay emergencias económicas, y generalmente se dan en los peores momentos. Pero puede ocurrir que, por tratarse de una emergencia, tomemos decisiones que a la larga nos puedan perjudicar. Existen en el mercado financiero distintas opciones para conseguir dinero rápido, todas ellas implican la compra de un dinero, y esa compra, que se pagará a través de los intereses, tiene unas consecuencias en caso de no poder realizar los pagos en el tiempo acordado.

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En caso de necesitar dinero, se puede optar, entre otros productos financieros, por una tarjeta de crédito o por un crédito rápido. Existen diferencias entre ellos que es necesario tener en cuenta antes de tomar una decisión, pues el uso del dinero en metálico no se realiza de la misma manera ni tiene el mismo coste.

La tarjeta de crédito. Condiciones y uso

La tarjeta de crédito es un producto financiero que, por lo general, la entidad bancaria en la que tenemos nuestra cuenta pone a nuestra disposición, siempre que cumplamos con algunos requisitos, como una determinada cantidad de dinero mensual. Por lo general, la tarjeta de débito es ofrecida automáticamente al abrir la cuenta corriente. Una tarjeta de débito sirve para realizar compras y retirar dinero del cajero, pero solo podremos utilizar el dinero con el que contemos en el banco.

En cambio, una tarjeta de crédito nos permite utilizar un dinero que no tenemos. A través de la tarjeta de crédito se concede una cantidad determinada de dinero, que variará según los ingresos mensuales del cliente. En la actualidad, muchos bancos y entidades bancarias que operan sin oficinas ofrecen tarjetas de crédito a personas que no son sus clientes sin necesidad de cambiar de banco. Dependiendo de sus ingresos e historial financiero, la cantidad concedida variará.

Con estas tarjetas de crédito, se pueden realizar compras, pero no se debe olvidar que se está comprando con un dinero prestado que será necesario devolver, junto con los intereses. También, dependiendo de la entidad a la que se ha solicitado la tarjeta, es posible retirar dinero del cajero en efectivo o realizar un traspaso de la tarjeta de crédito a nuestra cuenta bancaria. Bien, hemos de tener en cuenta que retirar dinero de una tarjeta de crédito conlleva una comisión de entre un 4 y un 5% sobre la cantidad retirada, con un mínimo de 3 euros, más los intereses acordados sobre el capital utilizado. Así, si retiramos dinero en efectivo, estaremos pagando algo más por él.

En el caso de las compras, se pagará el importe utilizado más el interés acordado. Para pagar la tarjeta de crédito, dependiendo de las condiciones de la entidad, se puede elegir entre:

  • Pago aplazado sin intereses. Al mes siguiente deberás pagar el importe íntegro que has utilizado. En el caso de haber retirado dinero en efectivo, pagarás solo el tanto por ciento de ese dinero.
  • Pago aplazado con intereses. Aplazas tu deuda en los meses que decidas. Los intereses pueden ser altos.
  • Pago aplazado pagando el mínimo. Al pagar el mínimo, es muy probable que solo estés pagando los intereses, pero no el capital pendiente, con lo que tu deuda irá en aumento.

Créditos rápidos

Se trata de una cantidad de dinero que prestan las empresas de capital privado. Esa cantidad variará, del mismo modo que con las tarjetas de crédito, dependiendo de la capacidad que tenga el cliente para hacer frente al pago de la deuda.

Los créditos rápidos son dinero en efectivo casi al instante. Sin embargo, se trata de pequeñas cantidades de dinero que deben ser devueltas en un corto plazo de tiempo, generalmente en 30 días, junto con los intereses acordados.

Es importante tener en cuenta que no es posible solicitar un nuevo crédito rápido a la misma empresa mientras no se haya devuelto el que está vigente.

Sin embargo, cuando se es cliente de una empresa prestamista y no ha habido incidencias en la devolución de préstamos anteriores, probablemente la empresa irá incrementando el dinero del que puede disponer el cliente. Entonces, si solicita una cantidad inferior a la que le han concedido, el cliente solo deberá devolver esa cantidad y sus intereses en el plazo de tiempo acordado, pero puede solicitar, antes de que acabe el plazo, más dinero.

Ese dinero adicional que ha solicitado deberá ser devuelto, junto con el crédito vigente y los intereses de ambos, el mismo día en el que se debe pagar el primer crédito. Es decir, si solicitas 100 euros, los tienes que devolver el día 20 del mes siguiente, y el día 1 o cualquier otro día solicitas 100 más, el día 20 deberás devolver los 200 más sus intereses.

Muchas empresas de capital privado ofrecen la opción de aplazar el tiempo de devolución, que es mejor que entrar en mora. Para poder aplazar ese tiempo, será necesario pagar los intereses.