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Crédito o préstamo: ¿qué es más conveniente para mi situación personal?

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Es habitual que los términos crédito y préstamo se utilicen indistintamente y como sinónimos en lo que a financiación online se refiere. Cuando hablamos de crédito online o de préstamo urgente online, no suele haber diferencia alguna.

Ambas palabras hacen alusión a un extra de liquidez que el usuario recibe y que tiene que devolver en un periodo estimado. Si hablamos de mini créditos o mini préstamos urgentes, este tiempo no excede los 30 días para hacer efectiva la devolución y las cantidades no suelen ser superiores a 1.000 euros.

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Sin embargo, aunque en términos de préstamos online urgentes y créditos online se considere de manera general que son sinónimos, en realidad son dos productos distintos.

Para saber bien lo que elegir, es conveniente conocer de antemano la diferenciación entre ambos conceptos, así sabremos cuando estas dos palabras son consideradas como sinónimos (créditos y préstamos urgentes) y cuando realmente hablan de dos productos de financiación distintos.

¿Qué es un préstamo?

Un préstamo es la operación financiera en la que una entidad o persona (el prestamista) entrega a otra (el prestatario) una cantidad fija de dinero al comienzo de la operación, con la condición de que el usuario devuelva esa cantidad junto con los intereses pactados en un plazo determinado.

La amortización o devolución del préstamo normalmente se realiza mediante unas cuotas regulares mensuales, trimestrales, semestrales…, o en una única cuota a lo largo de ese plazo. Por lo tanto, la operación tiene una vida determinada previamente. Una parte importante de un préstamo es que los intereses se cobran siempre sobre el total del dinero prestado.

Básicamente, cuando solicitamos un préstamo, aludimos a una operación financiera en la que solicitamos a una entidad una cantidad fija de dinero. La condición de este acuerdo es que devolvamos la cantidad acordada más los intereses generados en un plazo determinado si bien los intereses siempre van a ser los mismos.

¿Qué es un crédito?

Este término hace alusión a una cantidad “virtual” de la cual el cliente puede disponer a su antojo. Un crédito es la cantidad de dinero, con un límite fijado, que una entidad pone a disposición de un cliente. Al cliente no se le entrega esa cantidad total al inicio de la operación, sino que podrá utilizarla según las necesidades de cada momento, utilizando una cuenta o una tarjeta de crédito.

De esta manera, el prestamista irá realizando entregas parciales a petición del cliente. Puede ser que el cliente disponga de todo el dinero concedido, o solo una parte o nada. ¿Cuál es la parte positiva de un crédito? En un crédito, el cliente solo paga intereses por el dinero  que, efectivamente, haya utilizado, pero hay que tener en cuenta que en los créditos, en ocasiones, se cobra además una comisión mínima sobre el saldo no dispuesto.

Además, la cantidad de un crédito no es finita como la del préstamo, sino que a medida que devuelve el dinero se podrá seguir disponiendo de más, sin pasarse del límite.

Entonces, ¿qué es mejor un crédito o un préstamo?

En términos comparativos, un crédito no es mejor que un préstamo y viceversa. Ambos son productos que resuelven los problemas financieros de los clientes si son usados con responsabilidad.

Para elegir uno u otro modelo de financiación, en realidad hay que hacer un pequeño estudio de las necesidades económicas que tiene cada uno, ya que, como se decía anteriormente, los créditos, a diferencia de los préstamos, se pueden ir ampliando e ir devolviendo poco a poco mientras que en las condiciones del préstamo se exige su devolución total en la fecha acordada.

Se debe tener en cuenta entonces que los créditos son más indicados y apropiados para cubrir los desfases entre cobros y pagos de las empresas. Es decir, los créditos sirven para hacer frente a gastos regulares que, aunque en el momento no se puedan cubrir con la economía habitual, se podrá contar con ese dinero al cabo de unos días. Se trata de un dinero regular del cual se puede tirar para no dejar huecos impagados. Muy apropiados para aquellas empresas que deban hacer frente a unos gastos regulares.

Mientas que los préstamos suelen concederse para financiar la adquisición de un bien o servicio en concreto: un coche, unos estudios, una reforma en casa, un viaje, unas facturas o incluso un capricho repentino. Es decir, para cubrir un pago puntual con el que no contábamos, o un pago que no es posible sufragar con la economía de la que se dispone en el momento.

Los créditos sirven más para cubrir desfases entre cobros y pagos y para afrontar períodos pasajeros de falta de liquidez. Por tanto, los préstamos normalmente son más indicados para los particulares que necesitan de una manera rápida una inyección extra de capital.